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Explorez Peinture, Jordan Sokol et plus encore !

Con una gama cromática de paleta austera pero rica en matices, con su preferencia por las luces tamizadas y los sutiles sombreados que difuminan los contornos, con una capacidad singular por hacer hablar al silencio que exhalan rostros y objetos, Jordan Sokol conjura todos los sentidos a través de la vista.

Jordi Alcaraz subvierte los usos cotidianos de los objetos echando mano del juego surrealista que tomó por lema la célebre frase de Lautreamont. Pero sus haikus visuales no germinan del simple “encuentro fortuito”, sino de la búsqueda deliberada de sentidos subyacentes mediante pliegues y repliegues semánticos. La depuración formal deriva en riqueza conceptual, la reducción cromática revierte en sugerentes matices connotativos. Ejercicios poéticos de rastreo arqueológico, de mimesis ...

Jordi Alcaraz subvierte los usos cotidianos de los objetos echando mano del juego surrealista rubricado por la célebre frase de Lautreamont. Pero los poemas visuales de Alcaraz no germinan del simple “encuentro fortuito”, sino de la búsqueda deliberada de sentidos subyacentes en la confrontación del mundo orgánico y el manufacturado, en la inversión semántica y en guiños metonímicos.

La obra de Sergio Mora es una especie de patchwork conceptual hecho de retales de heteróclita procedencia. Logra armonizar el glamour de Bettie Page y el rockabilly californiano con la parafernalia flamenca y lo cañí; fusiona motivos devocionales de la pintura católica con las típicas pin-ups hawaianas de los tatuajes portuarios, o bien, nos adentra en paisajes alpinos donde nos topamos con algún personaje escapado de una película de serie B, o en los que conejillos blancos nos conducen…

Los torsos y bustos escultóricos que modela Jose Manuel Martínez Pérez parecen desintegrarse y recomponerse a cada incidencia de la luz, filtrándose ésta por los ínfimos recovecos anatómicos. Los vaivenes anímicos rezuman a través de la textura y la torsión carnal.

Jordi Alcaraz subvierte los usos cotidianos de los objetos echando mano del juego surrealista rubricado por la célebre frase de Lautreamont. Pero los poemas visuales de Alcaraz no germinan del simple “encuentro fortuito”, sino de la búsqueda deliberada de sentidos subyacentes en la confrontación del mundo orgánico y el manufacturado, en la inversión semántica y en guiños metonímicos.

Los retratos de Joaquín Jara, sean pictóricos, escultóricos o fílmicos, expresan de un modo perturbador ese proyecto perpetuo que es la construcción-deconstrucción del Yo. Sus esculturas sufren un proceso involutivo, logrando la plena reintegración en el ciclo natural. En sus pinturas plasma con una técnica implacable procesos de simbiosis de los cuerpos con el entorno, de las sensaciones con la materia, y la adaptación de la conciencia al transcurso del tiempo.

Jordi Alcaraz subvierte los usos cotidianos de los objetos echando mano del juego surrealista rubricado por la célebre frase de Lautreamont. Pero los poemas visuales de Alcaraz no germinan del simple “encuentro fortuito”, sino de la búsqueda deliberada de sentidos subyacentes en la confrontación del mundo orgánico y el manufacturado, en la inversión semántica y en guiños metonímicos.

Marta Beltrán inspecciona la estética de la cultura popular practicando curiosos trasvases entre géneros fílmicos y cómics underground. Centrando su análisis en el tratamiento de la figura femenina en el cine y la literatura, despoja de todo glamour a divas de la época dorada de Hollywood o vedettes de la canción, haciéndolas ingresar en su particular fanzine de esperpentos mediáticos.

Con espíritu de arqueólogo, junto al rescate de los albores de la técnica fotográfica, Guilhem Senges recicla asimismo géneros como el cine negro, la ciencia ficción, la fotografía erótica, los fotogramas experimentales de Christian Schad, en una investigación irónica sobre los mitos fílmicos, las narrativas fetiche, los trasiegos entre fantasía y realidad, entre imagen latente y presencia positivada.